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Un nuevo logo con raíces en la teoría interconductual de Kantor

Por Karina Fuentes | InterPolyglot


Nuevo logo de InterPolyglot. Un círculo azul (organismo) y un rectángulo naranja (estímulo) entrelazados, simbolizando el campo interconductual propuesto por J. R. Kantor.
“Los eventos psicológicos deben investigarse como campos complejos. Es una regla esencial que los factores interconductuales primarios deben interrelacionarse con otros factores, haciéndose siempre referencia directa a la unidad total de la cual se les separó.”

— J. R. Kantor, Psicología interconductual: Un ejemplo de construcción científica sistemática (1958/1978)

InterPolyglot presenta una nueva identidad visual. Pero antes de explicar qué cambió, es necesario explicar por qué el logo tiene la forma que tiene — porque no es arbitraria. Detrás de cada trazo hay una decisión teórica, y detrás de esa decisión hay décadas de construcción conceptual en la psicología científica.


Este texto es, al mismo tiempo, la presentación de un nuevo logo y una pequeña introducción a una de las propuestas más rigurosas y menos divulgadas de la psicología del siglo XX: el interconductismo de Jacob Robert Kantor. Es también una declaración sobre lo que InterPolyglot es, lo que estudia y desde dónde lo hace.


El problema de representar la conducta

Uno de los desafíos más persistentes en la divulgación de la psicología científica es su resistencia a la simplificación visual. El conductismo clásico, con su esquema E → R (Estímulo → Respuesta), al menos ofrecía una imagen: una flecha entre dos puntos. Lineal, clara, y — desde el interconductismo — profundamente insuficiente.


Kantor lo señaló desde sus primeras obras: reducir la conducta a la relación estímulo-respuesta era imponer sobre los datos psicológicos un modelo que excluía los factores más relevantes para comprender por qué un organismo hace lo que hace, cuándo lo hace y con qué historia lo hace (Kantor, 1924–1926). La conducta no es una acción del organismo en respuesta a un estímulo. Es una interacción, y esa distinción es ontológica: esto significa que se trata de una diferencia en el tipo de realidad que se postula como objeto de estudio. Decir que la conducta es una interacción es una afirmación sobre la naturaleza de los eventos psicológicos: que no son propiedades del organismo ni del estímulo por separado, sino que emergen y existen únicamente en el campo que ambos constituyen juntos. Cambia, con ello, radicalmente lo que la psicología debe estudiar, cómo debe estudiarlo y qué puede explicar.


El reto para InterPolyglot era, entonces: ¿cómo representar visualmente una interacción en un isotipo?


El segmento de campo interconductual

Para entender el logo, es necesario conocer el concepto central que lo inspiró: el segmento conductual, propuesto por Jacob Robert Kantor (1888–1984), filósofo y psicólogo cuya obra constituye uno de los sistemas más coherentes y completos en psicología científica.


La noción de segmento conductual aparece por primera vez en los Principles of Psychology (1924–1926), donde Kantor introduce esta unidad de análisis para aislar episodios discretos de la vida conductual continua de un organismo. En esta versión temprana, un segmento consiste en un estímulo simple y su respuesta correlacionada, pero a diferencia del modelo E → R, Kantor insiste en que ambos son factores recíprocos: ninguno puede concebirse en ausencia del otro, y la estimulación es tan dependiente del organismo que la recibe como la respuesta lo es del objeto que la convoca (Kantor, 1924–1926). Esta formulación inicial es esencialmente descriptiva y cualitativa: identifica los componentes del campo sin todavía formalizarlos.


Es en Interbehavioral Psychology (1958) donde Kantor alcanza su formulación más madura y sistemática del evento psicológico como un campo interdependiente de factores mediante la notación:


EP = C(k, fe, fr, fs, hi, mc)


Donde EP es el evento psicológico en su totalidad; C expresa que ese evento es una interdependencia de factores; k designa la especificidad de cada campo conductual, es decir, su carácter único e irrepetible; fe es la función estímulo; fr es la función respuesta; fs son los factores situacionales que modulan el campo; hi es la historia interconductual; y mc es el medio de contacto.


En el Kantor de 1958, lo que se subraya es que el evento psicológico es un todo integrado que no puede reducirse a ninguno de sus factores por separado: cambiar cualquier componente del campo transforma el evento completo.


La notación en español más difundida — K = (es, o, fe-r, s, hi, ed, md) — es una elaboración posterior desarrollada principalmente por Ribes y López (1985), que reelaboró y extendió las categorías kantorianas para hacerlas operacionalizables en la investigación empírica. Es una traducción teórica productiva que enriquece el sistema original sin traicionarlo.


La conducta como interacción

Una de las contribuciones más importantes de Kantor fue cuestionar la asimetría implícita en el modelo E → R. Kantor propuso algo cualitativamente distinto: que lo psicológico consiste en campos simétricos en los que el organismo y el objeto estimulante participan simultáneamente, cada uno adquiriendo sus propiedades funcionales en relación con el otro.

Esta visión fue desarrollada y sistematizada de manera notable por Emilio Ribes Iñesta y Francisco López (1985) en su Teoría de la conducta: un análisis de campo y paramétrico. Ribes y López elaboraron una taxonomía funcional de las interacciones psicológicas organizadas en cinco niveles de complejidad creciente — desde las funciones contextual y suplementaria hasta las funciones selector, sustitutiva referencial y sustitutiva no referencial.


Guadalupe Mares ha sido una de las investigadoras más consistentes en el trabajo empírico de extensión del marco ribesiano. Su investigación sobre comportamiento lingüístico y generalización funcional ha mostrado cómo los distintos niveles de interacción propuestos por Ribes y López se expresan de manera diferenciada en contextos educativos concretos, desde el aprendizaje de la lectura y la escritura hasta la formación de conceptos científicos en educación básica (Mares, 2001). Su trabajo es un ejemplo de cómo una teoría psicológica puede traducirse en hipótesis verificables y en propuestas de intervención educativa sin perder su coherencia conceptual.


Una contribución fundamental para el campo aplicado fue el desarrollo del Análisis Contingencial (AC). Su formulación original surgió del trabajo conjunto de Emilio Ribes, Eugenio Díaz-González, María de Lourdes Rodríguez Campuzano y Patricia Landa, publicado en 1986 en Cuadernos de Psicología (Ribes et al., 1986). El AC adoptó desde su inicio una lógica funcional y naturalista, concibiendo las interacciones como estructuras de distintos grados de complejidad. A lo largo de más de tres décadas, la Dra. Rodríguez Campuzano ha sido la figura central en el desarrollo, validación y extensión de esta metodología. Sus obras Análisis contingencial (2006) y El análisis contingencial: metodología para el ámbito profesional (2023) son las referencias fundamentales del sistema.


Enrique Farfán Mejía ha trabajado en la intersección entre el interconductismo y la psicología educativa, argumentando que nociones como el análisis, la síntesis o el razonamiento — tratadas como facultades psíquicas en la tradición pedagógica — son en realidad, en palabras del propio Ribes (1990), “ficciones formales” que deben ser reexaminadas a la luz de una teoría funcional del comportamiento (Farfán Mejía y Perdomo Zambrano, 2020).


Josep Roca i Balasch ha desarrollado su propia versión del naturalismo psicológico en diálogo crítico con Kantor y Ribes. Su propuesta parte de una afirmación recurrente: “hay que borrar el sujeto de la psicología como institución cognitiva” (Roca i Balasch, 1997). En su lugar, propone una ontología que denomina Metafísica del Movimiento: la Naturaleza se organiza en cuatro formas de comportamiento cualitativamente diferenciadas — fisicoquímico, biológico, psíquico y social — cada una emergente de la anterior pero irreducible a ella (Roca i Balasch, 1997; 2006; 2022). El propio Ribes (1997) le dedicó un comentario en el mismo número de Acta Comportamentalia, evidenciando el carácter dialógico del naturalismo psicológico como programa en construcción.


En el ámbito anglosajón, Linda Hayes, junto con Ribes y López, editó en 1994 Psicología interconductual: contribuciones en honor a J. R. Kantor, que contribuyó decisivamente a visibilizar el programa interconductual como alternativa científica (Hayes et al., 1994).


La psicología del comportamiento en su diversidad

InterPolyglot no es un espacio de divulgación exclusivamente interconductual. Su misión más amplia es explorar las ideas de pensadores que han construido el edificio de la psicología científica.


El conductismo y el interconductismo son programas de investigación psicológica que coinciden en su rechazo al mentalismo, aunque difieren sustancialmente en su concepción de la causalidad y la unidad mínima de estudio. El constructivismo opera desde supuestos radicalmente distintos: tanto Piaget (1970) como Bruner (1960) y Ausubel (1968) sitúan en el centro de su análisis las estructuras cognitivas y los esquemas mentales — categorías que, desde el interconductismo, constituirían el tipo de constructos hipotéticos cuya validez explicativa debe ser cuestionada. La perspectiva histórico-cultural iniciada por Vygotski (1978) añade una dimensión histórica y dialéctica que la distingue del cognitivismo piagetano. La etología y la zoopsicología son disciplinas científicas — no programas psicológicos en sentido estricto. La filosofía pragmática es una corriente filosófica, no un programa psicológico. Nombrar estas tradiciones en el mismo espacio exige cruzar sus fronteras con cuidado conceptual y sin eclecticismo acrítico.


El pluralismo teórico que InterPolyglot defiende no es el eclecticismo que toma conceptos de distintas tradiciones sin atender a su compatibilidad lógica (Ribes & López, 1985). Es, en cambio, lo que señalaba Feyerabend (1975): la comparación rigurosa entre programas alternativos que permite identificar los límites y virtudes de cada uno. En esta misma línea, Isaiah Berlin (1969) distinguía entre el monismo — la convicción de que hay una sola respuesta correcta — y el pluralismo — el reconocimiento de marcos explicativos genuinamente distintos, sin que eso implique relativismo.


Con esa vocación de diversidad rigurosa, el nuevo logo tomó una decisión de anclaje: situar su identidad visual en el interconductismo como declaración de la perspectiva desde la cual InterPolyglot lee, analiza y divulga la psicología científica.


En la tradición conductista: de John B. Watson, a B. F. Skinner; pasando por Mary Cover Jones, Edward Thorndike y Sidney W. Bijou, quien trabajó en la intersección entre el conductismo radical de Skinner y el interconductismo de Kantor para desarrollar la primera teoría conductual sistemática del desarrollo infantil (Bijou & Baer, 1961). Vale señalar que Iván Pávlov era fisiólogo y se mostró incómodo ante la apropiación psicológica de su trabajo, considerando que sus investigaciones pertenecían al dominio de la fisiología de la actividad nerviosa superior (Pavlov, 1927). Es precisamente esta historia de fronteras borrosas entre disciplinas la que InterPolyglot busca mapear con cuidado.


En la tradición interconductual: de Kantor a Ribes; incluyendo las contribuciones de Rodríguez Campuzano y Landa en el Análisis Contingencial, el trabajo de Mares en comportamiento lingüístico y educación, y las propuestas de Roca i Balasch desde su naturalismo psicológico. En la tradición constructivista: de Jean Piaget (1970) a Bärbel Inhelder; pasando por Jerome Bruner (1960) y David Ausubel (1968). En la tradición histórico-cultural: de Lev Vygotski (1978) a Alekséi Leóntiev y Alexander Luria.


En las disciplinas que estudian la conducta animal y los fundamentos filosóficos del comportamiento: figuras como Frans de Waal, Beatrix Gardner, Zing-Yang Kuo, Harry Harlow y Charles Sanders Peirce, entre muchos otros.


Una representación abstracta del campo interconductual

El nuevo isotipo de InterPolyglot está compuesto por dos figuras geométricas entrelazadas: un círculo azul y un rectángulo naranja de esquinas redondeadas. Ninguna figura está completa por sí sola: ambas tienen una apertura donde la otra se inserta. No se fusionan — mantienen su identidad formal — pero tampoco existen de manera independiente sin perder su sentido.


  • El círculo azul representa al organismo — con su historia interconductual, sus condiciones biológicas y sus funciones de respuesta acumuladas a lo largo de su biografía interactiva.

  • El rectángulo naranja representa al evento estimulante — con sus propiedades físicas, ecológicas y normativo-convencionales.

  • El entrelazamiento entre ambas figuras es la interconducta misma: el contacto recíproco, simultáneo e interdependiente que configura el evento psicológico (EP).


La apertura de cada figura — ese espacio donde la otra se inserta — no es un defecto de diseño. Es el núcleo conceptual del logo. Ninguno de los dos elementos del campo está “cerrado” en sí mismo: ambos se definen en relación con el otro. Como señaló Kantor (1958), el organismo y el objeto estimulante adquieren sus funciones psicológicas únicamente en el contexto del campo que constituyen juntos.


La geometría del logo intenta capturar esa idea de interdependencia sin fusión: dos entidades con identidades propias, en contacto genuino, que forman un campo cuya naturaleza no puede reducirse a ninguna de las partes por separado.


Nuevo logo de InterPolyglot. Un círculo azul (organismo) y un rectángulo naranja (estímulo) entrelazados, simbolizando el campo interconductual propuesto por J. R. Kantor.

Divulgación con responsabilidad

Divulgar ciencia no es un acto neutro: es un acto epistémico con consecuencias. Cuando se simplifica sin criterio, se corre el riesgo no solo de distorsionar una teoría, sino de reproducir los mismos problemas conceptuales que esa teoría buscaba resolver.


Este es el núcleo del señalamiento de Luis G. Zarzosa Escobedo (2025) en Herejías psicológicas para iniciados: el desorden teórico de la disciplina, la confusión sobre el papel del cerebro en el comportamiento, el abuso de metáforas computacionales y neurocientíficas, y la ausencia de modelos de causalidad rigurosos.


Su crítica lleva a la filosofía de la ciencia del siglo XX. Karl Popper (1959) argumentó que una teoría es científica en la medida en que es falsable. Thomas Kuhn (1962) mostró que la coexistencia de múltiples paradigmas incompatibles es un síntoma de inmadurez disciplinar. E Imre Lakatos (1978) ofreció la herramienta para evaluar si un programa de investigación avanza — generando predicciones novedosas — o retrocede — introduciendo solo ajustes ad hoc.


Carl Sagan (1995), en El mundo y sus demonios, argumentó que la divulgación científica mal hecha alimenta el pensamiento mágico y la incapacidad para distinguir evidencia de anécdota. Su propuesta era hacer accesible el pensamiento crítico como herramienta de supervivencia democrática. Robyn Dawes (1994), en House of Cards, documentó cómo la popularización acrítica de ciertas teorías psicológicas puede tener consecuencias graves: la autoridad clínica sin sustento no es solo ineficaz — puede ser activamente perjudicial.


La simplificación visual del logo de InterPolyglot opera bajo esa lógica: no pretende reemplazar la teoría, sino invitar a ella. La forma es la puerta.


Una nota sobre el propio InterPolyglot

Sería incongruente presentar a InterPolyglot como un espacio infalible. No lo es, y no pretende serlo.


La divulgación científica es un proceso en construcción permanente. Quien divulga no está exento de cometer errores de interpretación, de simplificar en exceso, o de reproducir sesgos conceptuales que intenta señalar. Por eso, el contenido de InterPolyglot no debe considerarse como absoluto, definitivo ni siempre cierto. Lo que aquí se publica es una invitación al análisis. Cuando es posible, se respalda con referencias científicas serias y verificables. Cuando no, se señala la incertidumbre. Y cuando se cometen errores — y se cometerán —, la disposición a corregirlos públicamente es parte del mismo compromiso con el rigor.


Como señaló el propio Popper (1959), el avance del conocimiento no proviene de la certeza, sino de la disposición a estar equivocados y a aprender de ello. InterPolyglot asume esa postura: divulgar desde la honestidad intelectual, con todo lo que eso implica.


Nuevo logo de InterPolyglot. Un círculo azul (organismo) y un rectángulo naranja (estímulo) entrelazados, simbolizando el campo interconductual propuesto por J. R. Kantor.

InterPolyglot: nueva imagen, misma misión

Este cambio de identidad visual es también una declaración de intenciones renovada. InterPolyglot nació con el propósito de explorar y divulgar las ideas de los pensadores que han construido la psicología científica del comportamiento: de Kantor a Ribes en el interconductismo; de Watson a Skinner en el conductismo; de Piaget a Inhelder en el constructivismo; de Vygotski a Luria en la tradición histórico-cultural; de Lorenz a Frans de Waal en la etología y la primatología. Y también de los filósofos, etólogos, zoopsicólogos, fisiólogos y científicos que desde los márgenes de estas tradiciones — a veces a su pesar, como en el caso de Pávlov — ampliaron los horizontes de lo que es posible estudiar y comprender sobre la conducta.

 

El nuevo logo lleva inscrita es misión en su forma.


Bienvenida/o a esta nueva etapa de InterPolyglot.


— Karina Fuentes | InterPolyglot


Nuevo logo de InterPolyglot. Un círculo azul (organismo) y un rectángulo naranja (estímulo) entrelazados, simbolizando el campo interconductual propuesto por J. R. Kantor.

Referencias

  1. Ausubel, D. P. (1968). Educational psychology: A cognitive view. Holt, Rinehart and Winston.

  2. Berlin, I. (1969). Four essays on liberty. Oxford University Press.

  3. Bijou, S. W., & Baer, D. M. (1961). Child development: A systematic and empirical theory (Vol. 1). Appleton-Century-Crofts.

  4. Bruner, J. S. (1960). The process of education. Harvard University Press.

  5. Dawes, R. M. (1994). House of cards: Psychology and psychotherapy built on myth. Free Press.

  6. Farfán Mejía, E., & Perdomo Zambrano, L. A. (2020). La vocación: un concepto religioso instalado en la formación profesional. IXTLI: Revista Latinoamericana de Filosofía de la Educación, 7(13). http://ixtli.org/revista/index.php/ixtli/article/view/132

  7. Feyerabend, P. (1975). Against method: Outline of an anarchistic theory of knowledge. New Left Books.

  8. Hayes, L. J., Ribes, E., & López, F. (Eds.). (1994). Psicología interconductual: contribuciones en honor a J. R. Kantor. Universidad de Guadalajara.

  9. Kantor, J. R. (1924–1926). Principles of psychology (Vols. 1–2). Alfred A. Knopf.

  10. Kantor, J. R. (1958/1978). Psicología interconductual: Un ejemplo de construcción científica sistemática (M. Varela, Trad.). Trillas. (Obra original publicada en 1958).

  11. Kantor, J. R., & Smith, N. W. (1975). The science of psychology: An interbehavioral survey. Principia Press. [Traducción al español: La ciencia de la psicología: un estudio interconductual. Universidad de Guadalajara y University Press of the South, 2015.]

  12. Kuhn, T. S. (1962). The structure of scientific revolutions. University of Chicago Press.

  13. Lakatos, I. (1978). The methodology of scientific research programmes. En J. Worrall & G. Currie (Eds.), The methodology of scientific research programmes: Philosophical papers (Vol. 1, pp. 1–101). Cambridge University Press.

  14. Leóntiev, A. N. (1978). Activity, consciousness, and personality (M. J. Hall, Trans.). Prentice-Hall. (Obra original publicada en ruso en 1975.)

  15. Luria, A. R. (1973). The working brain: An introduction to neuropsychology (B. Haigh, Trans.). Basic Books. (Obra original publicada en ruso en 1973.)

  16. Mares, G. (2001). La transferencia desde una perspectiva del desarrollo psicológico. En G. Mares & Y. Guevara (Eds.), Psicología interconductual: Avances en la investigación básica (pp. 111–164). UNAM-FES Iztacala.

  17. Pavlov, I. P. (1927). Conditioned reflexes: An investigation of the physiological activity of the cerebral cortex (G. V. Anrep, Trans.). Oxford University Press.

  18. Piaget, J. (1970). Piaget's theory. En P. H. Mussen (Ed.), Carmichael's manual of child psychology (Vol. 1, pp. 703–732). Wiley.

  19. Piaget, J., & Inhelder, B. (1958). The growth of logical thinking from childhood to adolescence. (A. Parsons & S. Milgram, Trans.). Basic Books.

  20. Popper, K. R. (1959). The logic of scientific discovery. Hutchinson. (Obra original: Logik der Forschung, publicada en 1934.)

  21. Ribes, E. (1990). Psicología general. Trillas.

  22. Ribes, E. (1997). Comentario a “movimientos y causas: manifiesto para una psicología natural” de Josep Roca i Balasch. Acta Comportamentalia: Revista Latina de Análisis del Comportamiento, 5(1), 17-24.

  23. Ribes, E., & López, F. (1985). Teoría de la conducta: Un análisis de campo y paramétrico. Trillas.

  24. Ribes, E., Díaz-González, E., Rodríguez Campuzano, M. de L., & Landa, P. (1986). El análisis contingencial: una alternativa a las aproximaciones terapéuticas del comportamiento. Cuadernos de Psicología, 8(1), 27–52.

  25. Roca i Balasch, J. (1997). Movimientos y causas: Manifiesto para una psicología natural. Acta Comportamentalia, 5(1), 5-16.

  26. Roca i Balasch, J. (2006). Psicología: Una introducción teórica. Documenta Universitaria.

  27. Roca i Balasch, J. (2022). Psicología: Ciencia natural. Revista de Psicología Universidad de Antioquia, 14(2), 1–26. https://doi.org/10.17533/udea.rp.e350103

  28. Rodríguez Campuzano, M. de L. (2002/2006). Análisis contingencial: Un sistema psicológico interconductual para el campo aplicado (3.ª reimp. de la 1.ª ed.). FES Iztacala, UNAM.

  29. Rodríguez Campuzano, M. de L. (2023). El análisis contingencial: Metodología para el ámbito profesional. UNAM.

  30. Sagan, C. (1995). The demon-haunted world: Science as a candle in the dark. Random House.

  31. Vygotski, L. S. (1978). Mind in society: The development of higher psychological processes (M. Cole, V. John-Steiner, S. Scribner & E. Souberman, Eds.). Harvard University Press.

  32. Zarzosa Escobedo, L. G. (2025). Herejías psicológicas para iniciados. Qartuppi. https://doi.org/10.29410/QTP.25.11


Notas sobre los autores y pensadores mencionados

Jacob Robert Kantor (1888–1984). Filósofo y psicólogo estadounidense. Estudió en la Universidad de Chicago, influido por el pragmatismo de Dewey y la teoría de la relatividad. Desarrolló el interconductismo en la Universidad de Indiana. Fundador en 1937 de The Psychological Record. Considerado el fundador del programa interconductual.

Emilio Ribes Iñesta (1944–2022). Psicólogo mexicano, figura central del interconductismo en México y América Latina. Doctor por la UNAM. Fundador del CEIC de la Universidad de Guadalajara. Miembro de El Colegio Nacional.

Guadalupe Mares Cárdenas. Investigadora de la FES Iztacala, UNAM. Especialista en comportamiento lingüístico y psicología educativa desde el marco interconductual.

María de Lourdes Rodríguez Campuzano. Doctora en Investigación Psicológica por la Universidad Iberoamericana. Profesora Titular de Tiempo Completo en Psicología Clínica, FES Iztacala, UNAM. Coordinadora desde 1992 de la línea El Análisis Contingencial y sus aplicaciones. Autora o coautora de más de 60 artículos científicos.

Patricia Landa. Investigadora de la UNAM. Coautora del artículo fundacional del Análisis Contingencial (Ribes et al., 1986).

Enrique Farfán Mejía. Licenciado y Maestro en Psicología por la UNAM, Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Profesor Investigador de Tiempo Completo en la UPN. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I.

Luis G. Zarzosa Escobedo. Investigador adscrito a la UNAM. Autor de Herejías psicológicas para iniciados (Qartuppi, 2025). Su trabajo se orienta al análisis crítico de los fundamentos conceptuales de la psicología y a la divulgación rigurosa.

Josep Roca i Balasch (n. 1948). Psicólogo catalán. Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona (1982). Premio “Dr. Martí y Julià” del Institut d'Estudis Catalans (1984). Presidente del Liceo Psicológico.

Linda J. Hayes. Psicóloga estadounidense. Profesora en la Universidad de Nevada, Reno. Coeditora de Psicología interconductual: contribuciones en honor a J. R. Kantor (1994).

Sidney W. Bijou (1908–2009). Psicólogo estadounidense. Trabajó junto a Skinner y Kantor en la Universidad de Indiana. Desarrolló, junto a Donald Baer, la primera teoría conductual del desarrollo infantil desde una perspectiva analítico-conductual.

Iván Pávlov (1849–1936). Fisiólogo ruso. Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1904. Sus estudios sobre reflejos condicionados influyeron en el conductismo, aunque Pávlov se identificaba como fisiólogo y mostraba incomodidad ante la apropiación psicológica de su trabajo.

Karl Popper (1902–1994). Filósofo de la ciencia austro-británico. Profesor en la London School of Economics. Su criterio de falsabilidad, en La lógica de la investigación científica (1934/1959), es uno de los marcos epistemológicos más influyentes del siglo XX.

Thomas S. Kuhn (1922–1996). Físico e historiador de la ciencia estadounidense. Profesor en el MIT. Su obra La estructura de las revoluciones científicas (1962) introdujo los conceptos de paradigma, ciencia normal y revolución científica.

Imre Lakatos (1922–1974). Filósofo de la ciencia húngaro-británico. Discípulo de Popper y crítico de Kuhn. Su metodología de los programas de investigación científica (1978) ofrece herramientas para evaluar el progreso o degeneración de tradiciones teóricas.

Paul Feyerabend (1924–1994). Filósofo de la ciencia austro-americano. Profesor en Berkeley. Su obra Contra el método (1975) argumentó que la proliferación teórica ha sido históricamente necesaria para el avance del conocimiento.

Isaiah Berlin (1909–1997). Filósofo político de origen letón-británico. Profesor en Oxford. Su distinción entre pluralismo y relativismo, en Four Essays on Liberty (1969), aporta un marco para defender la diversidad de perspectivas sin relativismo.

Carl Sagan (1934–1996). Astrónomo, astrofísico y divulgador científico estadounidense. Profesor en la Universidad de Cornell. The Demon-Haunted World (1995) es una referencia del pensamiento crítico y la divulgación responsable.

Robyn Dawes (1936–2010). Psicólogo social estadounidense. Profesor en Carnegie Mellon University. House of Cards (1994) es una crítica rigurosa a la falta de base empírica de gran parte de la psicoterapia clínica.

Jean Piaget (1896–1980). Psicólogo y epistemólogo suizo. Fundador de la epistemología genética. Sus investigaciones sobre el desarrollo cognitivo infantil transformaron la comprensión del aprendizaje.

Bärbel Inhelder (1913–1997). Psicóloga suiza, colaboradora cercana de Piaget. Profesora en la Universidad de Ginebra. Extendió el programa constructivista al estudio del razonamiento lógico y formal en la adolescencia.

Jerome Bruner (1915–2016). Psicólogo cognitivo estadounidense. Profesor en Harvard, Oxford y NYU. Su teoría del aprendizaje por descubrimiento situó al sujeto activo en el centro del proceso educativo.

David Ausubel (1918–2008). Psicólogo educativo estadounidense. Desarrolló la teoría del aprendizaje significativo.

Lev Vygotski (1896–1934). Psicólogo bielorruso. Trabajó en el Instituto de Psicología de Moscú. Su programa histórico-cultural influyó decisivamente en la psicología del desarrollo y la educación.

Alekséi Leóntiev (1903–1979). Psicólogo soviético. Discípulo de Vygotski y fundador de la teoría de la actividad.

Alexander Luria (1902–1977). Neuropsicólogo soviético. Pionero de la neuropsicología clínica. Extendió el programa vygotskiano al estudio de las bases neurales de las funciones psicológicas superiores.

Charles Sanders Peirce (1839–1914). Filósofo, lógico y semiótico estadounidense. Fundador del pragmatismo y de la semiótica moderna.

Frans de Waal (1948–2024). Primatólogo y etólogo neerlandés-estadounidense. Profesor en la Universidad de Emory. Sus investigaciones sobre empatía y cooperación en primates desafiaron la concepción de estos rasgos como exclusivamente humanos.

Beatrix Gardner (1933–1995). Zoóloga austro-estadounidense. Pionera en el estudio de la comunicación entre especies a través del proyecto Washoe.

Zing-Yang Kuo (1898–1970). Psicólogo experimental chino. Crítico radical del concepto de instinto. Su obra anticipó ideas centrales de la epigenética conductual.

Harry Harlow (1905–1981). Psicólogo experimental estadounidense. Profesor en la Universidad de Wisconsin. Sus experimentos sobre apego en monos rhesus transformaron la comprensión del desarrollo emocional.

Robert Mearns Yerkes (1876–1956). Psicólogo experimental y primatólogo estadounidense. Fundador de los Yale Laboratories of Primate Biology (posteriormente conocidos como Yerkes Laboratories of Primate Biology). Pionero en el estudio científico de la inteligencia en primates.

Mary Cover Jones (1896–1987). Psicóloga estadounidense. Reconocida como la “madre de la terapia conductual” por sus investigaciones pioneras sobre la desensibilización sistemática del miedo en niños.

Alexander Bain (1818–1903). Filósofo, psicólogo y educador escocés. Fundador de la revista Mind (1876). Sus obras sentaron bases para la psicología científica al integrar fisiología y filosofía.


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SOBRE ESTE ESPACIO

Creo en la importancia de conocer a quienes han construido el camino de la psicología conductual e interconductual. Por eso, aquí comparto biografías y recursos que nos ayudan a comprender mejor sus aportaciones y a inspirarnos con su legado.

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